
Río Lagartos, Yucatán
Un paseo atemporal




para un cercano airepolar
La cita es donde debe ser: en el lugar que desconocemos, donde comienza el encanto.
Adivino soy alguien que me busco. Aquí está la cámara que me cuenta que dentro de mi hay algo que vive y muere al mismo tiempo. Soy yo y soy otro, el que ha de ser, el que he de encontrar, soy ese mismo camino que me lleva a mi, soy vereda y pasos que corren desordenadamente y coinciden de vez en cuando, soy una historia doblada, una puerta que lleva a otra puerta que al abrirla se encuentra con la primera. Soy lo más simple, un humano que, para no volverse completamente cuerdo nunca se encuentra.
Es tiempo de dormir, dice él y ella no le entiende, o más bien le oye mal. Luces fuera, duermen. A la mañana siguiente él se despierta, siente una mano fría, ella, lentamente y con una sonrisa, se apagó. En su rostro mortuorio se lee paz, un gesto eterno de satisfacción, un anhelo por conservar su alegría. Él lo entiende, le toma la mano, se recuesta, ve al techo y se dice para si mismo: Es tiempo de morir.
La Vaca Carlota, más conocido como la Cowgirld, era una habladora.
Escojo que Cholula huela a cilantro. Escojo que a sus iglesias les crezcan toboganes para que los niños tengan una buena razón para asistir a misa, que cada domingo los perros callejeros se reúnan a jugar futbol. Escojo a los más tímidos del pueblo para regalar sonrisas, que sean las bicicletas las que den los buenos días, que la música del Zócalo se convierta en el polvo y lo cubra todo, que las vacas sean las reinas de la eterna primavra y que tanto de noche como de día nos acompañe la luna. Escojo la vida, esa que se asoma detrás de los volcanes y se puede sentir desde Cholula.![]() |
Para A