Wednesday, 6 May 2009

La vida puede ser ella misma

y entonces nada la supera.

Río Lagartos, Yucatán

Friday, 1 May 2009

Pescadores


Los perros no sólo eran mágicos por haber sido creados de arena, con el tiempo, ellos purgaban sus penas volviéndose humanos.

Tuesday, 17 March 2009

La despedida

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Sus ojos me volvieron a decir que sí mientras el resto de su cuerpo me abandonaba.

Se fue sin decir una palabra, aunque la última mirada me dejó un beso para siempre.


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Monday, 16 March 2009


Sólo aquella casa sabe cuánto me costó dejar ir a mi futuro, lo solté con engaños, dándome esperanzas vagas y diciéndome que en otra vida habría de ser.

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Sunday, 8 March 2009

donde olvidé visitarme


¿A caso me dejo guiar por las cosas que me llevan a ninguna parte?

Tuesday, 21 October 2008

Mañana ya no seré yo

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La claridad no me va, me voy de mi razón, se dijo Pepe una mañana al espejo. Clausuró su inocencia y se dedicó con todas sus ganas a ser un hijo e puta.
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.Me and my dog, Spetalfield Market. London 2008

Saturday, 18 October 2008

Ahí viene


“Ustedes disculparán, pero tengo que decir que todos los hombres son unos hijos de puta”, dijo Lulú y al siguiente día ya estaba casada. Pasa. Y seguido. Como cuando mi amigo Fausto cortó con su novia, según él para ser más independiente y a la semana se compró un perro, o como cuando hace calor en las ciudades y nadie lo quiere, o como con el frío de los parques, o las mañanas largas o las noches cortas… Pareciera que, a veces, este mundo, para funcionar, necesitase de contradicciones.
Pero no se crean, nomás de vez en cuando. Miren que es una pasada armar toda una vida entorno a ellas. Yo mismo, que me juré olvidarla, ahora estoy escribiendo sobre ella.

Malditasea.

Saturday, 11 October 2008

Nicolás y la calle

para un cercano airepolar

Era la calle de Jococitos, en Puerto Vallarta. La noche estaba ya bien entrada. A los costados, fachadas de casas mudas con olor a sueño; sobre la tierra, el piso de piedras bombachas iluminado por las farolas de luz amarilla que, solitarias, meditaban su calma.
En el ambiente flotaban los sonidos: el rumor de las olas, el cante de los grillos (que de un instante a otro se convertían en ranas), los secretos de los novios, el susurro eléctrico de las farolas y el silbido característico del aire en Jococitos, producido por los sentimientos que de día se paseaban en corrientes eólicas.

A todas las voces nocturnas de la calle se le sumó una: los pasos de Nicolás que, con la luz difusa de su imaginación, pasaba escrutando el paisaje. Era casi un fantasma familiar, parecía que él mismo estaba sucediendo en otra parte, un poco ausente . Su paso firme y flotante, sus fuerzas crecientes dentro de su escuálido cuerpo, su mirada profunda, sus cabellos saltando de su cabeza. Caminaba pensando en el lugar más apartado, en un paraje sobre las montañas de fresas dentro del valle del canasto, viendo en abstracciones, con la mirada puesta en las entrañas de las cosas, con el oído montado en un grillo, y ese grillo flotando entre las olas. Nicolás sentía el latir de sus pensamientos en su cabeza, organizando todo como en una sinfonía: ojos, hélices, gatos, figuras alargadas, hilos de luz, poleas, mujeres, caminos de estrellas, ruedas, giros, retornos, realidad, imaginaria, posible, improbable... todo mezclándose para dar paso a la tranquilidad de su incertidumbre.

Nicolás dejó la calle. Las olas, antes murmullo, empezaban a escucharse con claridad y la luz, antes amarilla zumbadora, se tornaba azul estrella. El caminante detuvo su paso, de golpe comprendió la belleza de aquel camino dejado atrás, dio media vuelta, observó fijamente y brindó a la calle palabras de belleza impronunciable.

Su voz subió en espirales, muy alto, tanto que hizo temblar las pocas nubes que había. De tierna emoción la noche se desmenuzó en la más fina llovizna, empapando l e n t a m e n t e todas las cosas.

Nicolás alzó la cara, quiso tragar con su mirada las lágrimas ajenas. Los ojos se le llenaron hasta el borde, sintió como el agua de cielo se le convertía en un cristal infinitamente transparente. Desde ese momento percibió el regalo de la noche, que le obsequiaría la maravilla de poder fotografiar con su mirada las imágenes inenarrables de su imaginación.


Friday, 10 October 2008

Francy

La cita es donde debe ser: en el lugar que desconocemos, donde comienza el encanto.
Lo nuestro es interpretar a dos extraños dispuestos a devorarse.

-Te siento en mi alma.
-Me encantas.

Habrá que ir de nuevo a todos lados para comprobar que no todo lo inventamos, y, si a caso nada sucedió, entonces diría que hemos inventado una buena historia.

Vamos al café y bebámonos nuestros sueños. La cita es donde debe ser.

Monday, 6 October 2008

Reflections

Adivino soy alguien que me busco. Aquí está la cámara que me cuenta que dentro de mi hay algo que vive y muere al mismo tiempo. Soy yo y soy otro, el que ha de ser, el que he de encontrar, soy ese mismo camino que me lleva a mi, soy vereda y pasos que corren desordenadamente y coinciden de vez en cuando, soy una historia doblada, una puerta que lleva a otra puerta que al abrirla se encuentra con la primera. Soy lo más simple, un humano que, para no volverse completamente cuerdo nunca se encuentra.

Friday, 3 October 2008

Amor correspondido, una casa en la playa, el trabajo soñado y el sexo más salvaje

Es tiempo de dormir, dice él y ella no le entiende, o más bien le oye mal. Luces fuera, duermen. A la mañana siguiente él se despierta, siente una mano fría, ella, lentamente y con una sonrisa, se apagó. En su rostro mortuorio se lee paz, un gesto eterno de satisfacción, un anhelo por conservar su alegría. Él lo entiende, le toma la mano, se recuesta, ve al techo y se dice para si mismo: Es tiempo de morir.

Monday, 29 September 2008

Holy Cow!

La Vaca Carlota, más conocido como la Cowgirld, era una habladora.

Jueves, de tarde, todos en la cantina tomaban excepto Carlota. No le hacía falta, era ya bastante deshinibida y atarantada, tal ves demaciado, lo suficiente para retar a duelo a Toro Malo. Error, Toro Malo aceptó de inmediato . El pueblo entero salió a ver lo que seguro era el desenlace de La Vaca Carlota. Torívio, su amnegado esposo, le suplicaba desistiera. Llorando le pedía que se retractara, pero Carlota, además de habladora, era terca. Entre jalones, adrenalina y un corazón que le latía por todo el pueblo, Carlota apartó a su marido, se plantó segura y le dijo con una voz quebrada,

-No temas. Donde pongo el ojo, pongo la bala.








Descanse en paz.

Thursday, 25 September 2008

Alguna vez fui cholulteca

Escojo que Cholula huela a cilantro. Escojo que a sus iglesias les crezcan toboganes para que los niños tengan una buena razón para asistir a misa, que cada domingo los perros callejeros se reúnan a jugar futbol. Escojo a los más tímidos del pueblo para regalar sonrisas, que sean las bicicletas las que den los buenos días, que la música del Zócalo se convierta en el polvo y lo cubra todo, que las vacas sean las reinas de la eterna primavra y que tanto de noche como de día nos acompañe la luna. Escojo la vida, esa que se asoma detrás de los volcanes y se puede sentir desde Cholula.


Tuesday, 23 September 2008

El Farolito y su estrella

Para A

El Farolito de la calle se enamoró del cielo. Cada noche, al despertarse, el Farolito se prendía de alegría por ver el manto celeste. Juraba que algún día, dentro de ese océano de puntos, habría de encontrar la que sería su estrella amada. No se cansaba de buscar en el cielo, trazaba rutas imaginarias, repasaba constelaciones que sólo el sabía, pero por más que hacía su cuello largo para ver a lo lejos, el Farolito no veía a quien le entregaría su luz amarilla. Ya cansado, en las últimas horas de la madrugada soplaba su luz al cielo esperando que llegase en forma de beso a su desconocida estrella. Las semanas se iban y los años se iban acumulando. El Farolito se enamoraba más del cielo, pero la que fuese su luz amada no aparecía.

La noche en que encontró a su estrella era una noche como cualquiera en donde la luna vigilaba. Sin grandes expectativas, el Farolito levantó la vista, una Enorme Estrella fugaz cruzaba el cielo. Lo supo en ese instante: ella era su estrella amada. Su resplandor parecía no acabar nunca, brillantísima, de un azul cambiante y libre, linda como las noches de su espera. La Estrella Azul iluminó el cielo por diez eternos segundos y, después, se fue. El Farolito sonrió, se preparó para decir algo con gran elocuencia, pero un segundo después, se fundió.

Sunday, 21 September 2008

Visitas de fin de semana

*Para La Lumbre, la pequeña hermana


Un día vino el Jueves a visitarme.
No recuerdo bien si era un viernes o sábado, pero de lo que si me acuerdo perfectamente es que venía acompañado del Miércoles. En fin. Llegaron los dos con ganas de todo. Yo les propuse tomar un par de bebidas felices y ellos aceptaron, así que bebimos alegría y alegría hasta que logramos estar en la hermandad más colorida.

No eran ni las diez de la noche cuando escuchamos que alguien se acercaba, era el Domingo que aparecía con sus pelos parados y sus chanclas de siempre. Se sentó junto al Jueves. Se le veía un tanto preocupado. Nadie se atrevía a preguntarle por qué es que había llegado solo, pues el Domingo había quedado de venir con sus amigos. Fue entonces que el Miércoles rompió el silencio preguntándole por ellos. Con tono de tristón el Domingo nos contó lo que le afligía: Una noche, cenando con Lunes y Martes, el Lunes se quejó de no tener tiempo para nada, les dijo que se encontraba en un constante cansancio y que nadie se preocupaba por él, que esto, y aquello, y que entonces rompió en llanto. Domingo nos contó que las palabras del Lunes les conmovieron tanto que los tres terminaron llorando abrazados, prometiendo de esa noche en adelante velar el uno por haciéndose compañía.

El relato fue interrumpido por carcajadas del Miércoles y Jueves. Se morían de la risa mientras yo no entendía nada. A decir verdad pienso que no era el único sin entender, el Domingo se notaba muy molesto, parecía que él tampoco le encontraba sentido la las risas. Todo fue confusión hasta que el Jueves tomó una pausa en sus carcajadas para contarnos qué es lo que pasaba. Dirigiéndose a todos nos dijo que si el Martes estaba esperando al Domingo para que el Lunes descansara, entonces el domingo debía irse de inmediato porque seguro es que lo estaban esperando.

Fue entonces que el Domingo lo entendió de inmediato, se llevó una mano a la frente y se fue. Yo no acababa de entender. Era una hora inexacta cuando, para el colmo de confusiones, aparecía el Lunes con cara de desvelado diciéndonos que no había descansado nada.